Seguridad pública

 

A medida que las ciudades crecen la gestión de la seguridad pública se complica ya que para asegurarla esnecesario coordinar una gran cantidad de recursos y agentes. En este ámbito el uso de la tecnología reporta un importante beneficio.

Video-vigilancia y seguridad ciudadana: en este contexto, las aplicaciones pueden ir desde servicios de video-vigilancia con cámaras centrados encontrolar determinadas zonas, a aplicaciones que aseguran el control de los eventos masivos, a través desensores que localizan a las personas44 y que por lo tanto ayudan a prever situaciones de aglomeración.

En la ciudad de Chicago, por ejemplo, se ha instalado un servicio que ayuda a combatir la delincuencia mediante avanzados sistemas digitales de vigilancia que permiten dirigir las cámaras al lugar donde ha sonadoun disparo, al estar dotados de sensores de audio. Ello, además, permite registrar el calibre del arma disparada y el lugar del hecho, incluso antes de llamar a la policía.

Prevención y detección de incendios: en este caso los servicios combinan redes de sensores que ayudan a detectar de manera temprana los incendios, así como redes de comunicación que permiten contactar con los centros de emergencia de manera inmediata.

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Eficiencia energética y medioambiente

 

La demanda creciente de energía en las ciudades supone un enorme desafío que ha de ser afrontado garantizando la provisión continua del servicio. La propianaturaleza de las ciudades con su alta densidad de construcciones hace que sea más sencillo optimizar lagestión energética. En este sentido son muchas las ciudades que ya están desplegando redes inteligentes degestión de la energía así como integrando las fuentes de energías renovables en las actuales redes eléctricas.

Smart Energy Grid: el modelo de generación-distribución –uso de la energía eléctrica sigue un esquema unidireccional de información en el que no hay realimentación del consumo de energía por parte de los hogares. Este sistema que se expone aquí  propone un esquema de comunicación bidireccional de tal manera que se ajuste perfectamente la producción al consumo en tiempo real. Aquí se combinan los procesos inteligentes y las tecnologías inteligentes para contribuir al ahorro de costes tanto en el mercado residencial como en el empresarial. El requisito para que esto se pueda llevar a cabo es que el hogar disponga de dispositivos de medida de consumo instantáneo y que se puedan conectar a la red.

Recogida y tratamiento de residuos urbanos: este es otro tema importante. En este sentido, se usan sensores que avisan, por ejemplo, cuando los contenedores están llenos y por lo tanto ajustan la retirada de los residuos a las necesidades reales de la ciudad. Por ejemplo, Vitoria: los contenedores de fracción resto, papel/cartón y envases ligeros disponen de un TAG que informa mediante GPS en casi toda la flota de vehículos de limpieza y recogida de residuos, con un programa par visualiza la posición de cada vehículo para optimizar rutas y ahorrar tiempo.

Gestión de parques y jardines públicos: en el ámbito de la gestión de los parques y los jardines, el uso de sistemas de automatización de riego hace posible controlar a través de programadores y temporizadores el momento en el que se riega. Esto, complementado con la información proporcionada por pluviómetros, puede ajustar el riego y ahorrar mucha agua.

Movilidad urbana

 

Este concepto se refiere a la sostenibilidad, la seguridad y la eficiencia de las infraestructuras y sistemas de transporte, así como a la accesibilidad local, nacional e internacional. El mayor problema del ámbito de la movilidad es la congestión de tráfico. Esto supone un impacto negativo muy considerable en la calidad de vida de la ciudad tanto por la disminución de la productividad, como por el empeoramiento de la calidad del aire, así como por la contaminación acústica. Por todo ello, es uno de los primeros problemas a abordar a la hora de implantar la ciudad inteligente.

Gestión de tráfico en tiempo real: este cambio supondría el facilitar al conductor la información en tiempo real de tráfico y  gestionar las incidencias, las obras, el timing de los semáforos y la señalización. Aparte de eso también deben sustentar el ecodriving, es decir, minimizar el impacto de los vehículos en el medioambiente.

Por ejemplo, Barcelona dispone de una aplicación para móvil que facilita el seguimiento del tráfico en tiempo real. Esta herramienta permite identificar la mejor ruta para seguir en la ciudad. La aplicación usa google maps y el usuario puede consultar las imágenes captadas por una treintena de cámaras desplegadas por todos los distritos que se van actualizando cada 5 o 10 minutos.

Gestión de los medios de transporte de viajeros: el crecimiento de la población en las ciudades así como los nuevos hábitos de vida están presionando los sistemas de transporte para que aumenten su capacidad y ofrezcan un servicio más enfocado a los ciudadanos. Por eso, es razonable que otro conjunto de soluciones especialmente relevante sean aquellas que ayudan a gestionar las redes de autobuses y en general los medios de transporte urbanos.

Un ejemplo destacado sería el ayuntamiento de Madrid.  Un proyecto en colaboración con Telefónica que ayuda a la gestión del transporte, consiste en la incorporación de pantallas panorámicas en los autobuses que ofrecen a los pasajeros información sobre el recorrido, próximas paradas, conexiones, tiempo de espera de otras líneas o posibles incidencias en la red de autobuses de la ciudad.

Otra manera para ayudar a la movilidad urbana, sería usar un sistema de gestión del uso de bicicletas. Ejemplo claro de esto sería Copenhague. Esta ciudad está usando proyectos diversos respecto a este tema, por decir uno, usan una de las ruedas de las bicicletas equipadas con sensores que detectan los niveles de contaminación atmosférica y acústica. Gracias a esto, la ciudad consigue sacar mapas de tráfico, contaminación y ruido.

Introducción a las Smart Cities

Las ciudades tienen un gran impacto en el desarrollo económico y social de las naciones. Son plataformas donde las empresas desempeñan sus actividades, se emplean numerosos servicios y hay gran cantidad de consumo. Por eso y porque el entorno cuenta con una demanda creciente de eficiencia y desarrollo sostenible, las administraciones públicas han de plantearse una evolución en los modelos de gestión de las ciudades. Por eso, la aplicación de las tecnologías de la información y las comunicaciones se hace imprescindible.

Se define como Smart City aquella ciudad que usa las TIC para hacer que la infraestructura, componentes y servicios públicos ofrecidos sean más interactivos y eficientes. Encima, este tipos de negocios influyen en la reducción del gasto público, la mejora de la calidad de los servicios prestados, la mejora de la información a los ciudadanos y la mejora en la toma de decisiones. Además constituye en sí una vía para la innovación, favoreciendo la incubación de nuevos negocios.

Por tanto, una Smart City es un sistema complejo, un ecosistema en el que intervienen múltiples agentes, en el que coexisten muchos procesos íntimamente ligados y que resultan difíciles de abordar de forma individualizada. Se podría decir que es un espacio urbano con infraestructuras, redes y plataformas inteligentes con millones de sensores y actuadores, dentro de los que hay que incluir también a las propias personas y a sus teléfonos móviles. Un espacio capaz de escuchar y de comprender lo que está pasando en la ciudad y ello permite tomar mejores decisiones y proporcionar la información y los servicios adecuados a sus habitantes. Además, el uso de técnicas analíticas avanzadas en tiempo real es lo que permite crear una especie de conciencia y entendimiento sobre la ciudad, lo que sin duda, mejora los servicios prestados. En una Smart City, la información adecuada llega en el momento preciso.

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